En el sitio de prueba de bombas

Al mediodía en el desierto un lagarto jadeante esperaba a la historia, sus codos tensos, observando la curva de un camino particular como si nada pudiera suceder.
Estaba mirando a algo más lejano que lo que podía ver la gente, una importante escena actuada en piedra para pequeñas almas en la estría final de las consecuencias.

Había sólo un continente sin demasiado en él bajo el cielo del cual nadie jamás se preocupó.

Preparado para un cambio, los codos esperaban. Las manos se aferraban fuerte al desierto.
traducción: Hugo Müller

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *