Todo aquel pasado

Muy viejos son los bosques, y los brotes que rompen en las ramas de la zarza, cuando se despiertan los vientos de marzo, tan viejos son con su belleza,

oh, ningún hombre sabe a través de qué siglos salvajes vaga de regreso la rosa.

Muy viejos son los arroyos, y los riachos que se elevan donde la nieve duerme fría bajo los cielos azules, cantan una historia de ir y venir, allí cada gota es tan sabia como Salomón.
Muy viejos somos los hombres, nuestros sueños son historias contadas en el oscuro Edén por ruiseñores de Eva, nos despertamos y susurramos un rato pero el día se ha ido, silencio y sueño yacen como campos de amaranto.

 

traducción: Hugo Müller

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