Nieve

Ningún respiro de viento, ningún rayo de sol, aún la nieve blanca se arremolina suavemente bajo las ramas, briznas y espinos, todo en un helado, quieto abandono.

Susurrando, crujiendo a través del aire sobre la quietud y la piedra, el techo, por todas partes, cosecha sus copos de cristal polvoriento, de cada árbol hace una montaña, hasta que pálido y débil al cierre del día se inclina desde el oeste un rayo invernal, y emplumado en fuego donde la luna fantasmea un petirrojo chilla su tono solitario.
traducción: Hugo Müller

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