La canción de sombras

“Barre tus frágiles cuerdas, músico, con tu mano larga y flaca,

hacia abajo arden las velas estrelladas, se hunde suave la arena pálida,
el viejo sabueso gime acostado en sueño, las ascuas arden bajo sin llama,

a través de las paredes vienen las sombras, y se van. Vienen, y se van.
Barre suavemente tus cuerdas, músico, los minutos crecen a horas, la escarcha en el marco sin viento de la ventana entreteje un laberinto de flores,

fantasmas remolonean en el aire oscurecido, escuchando la puerta abierta,

la música los ha llamado, soñando, a casa una vez más”.
traducción: Hugo Müller

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