Golpe en Socotra, el principio del fin para los planes saudíes en Yemen

Separatistas yemeníes tomaron control de la isla de Socotra en el Mar Arábigo, deponiendo a su gobernador y echando a patadas a las fuerzas militares respaldadas por Arabia Saudita, que condenó la acción como un golpe de estado.

El Consejo Transicional del Sur ya había declarado en abril la independencia del gobierno central, complicando los esfuerzos de la ONU para forjar un cese al fuego permanente en una guerra civil que tiene a separatistas y el gobierno luchando como aliados nominales en una coalición saudí contra los rebeldes hutíes, que tienen el control del norte.

Ayer, el Consejo anunció que había capturado bases e instalaciones militares en la isla principal de Socotra, un archipiélago escasamente poblado, situado en la boca del golfo de Aden en uno de los carriles marítimos más ocupados del mundo.

El gobierno yemení, liderado por el presidente Abd Rabbu Mansour Hadi, condenó la acción como un golpe total y acusó a las fuerzas del STC de atacar edificios del gobierno comportándose como pandilleros.

Ramzi Mahroos, gobernador de Socotra, acusó a Arabia Saudita y los Emiratos Arabes Unidos, líderes de la coalición, de hacer la vista ciega. Los emiratos ya habían respaldado previamente a las fuerzas del STC con golpes aéreos, luchando contra el gobierno en el sur.

Por el momento, las autoridades saudíes y las familias reales y jeques petroleros que comandan y financian la guerra en Yemen no han hecho comentarios. Según fuentes que pidieron mantenerse en secreto, la semana pasada Arabia Saudita, que intenta sellar un acuerdo entre el STC y el gobierno de Hadi, presentó una propuesta para evitar el estancamiento de las negociaciones, pero el STC se negó a recibir a los embajadores saudíes.

Riad pretende evitar que se desarrolle otro frente en la multifacética guerra de Yemen, que ha estado evolucionando hasta arribar a una situación de desastre humanitario completo y perpetuo, al cual la pandemia de la Covid-19 no ha afectado en absoluto. Los clásicos “señores de la guerra” y mercenarios contratados por la alianza yanki-saudí se disputan palmo a palmo el árido aunque petrolífero terreno. La coalición intervino en marzo de 2015 luego de que los hutíes, alineados con Irán, derrocaron del poder al gobierno instalado en Sana por los saudíes a fines de 2014. Los hutíes dicen que están luchando contra el sistema corrupto de un gobierno déspota puesto por millonarios extranjeros. Y aseguran que continuarán luchando hasta “acabar con la plaga saudí”.

Socotra, un patrimonio de la UNESCO por su biodiversidad, y su fauna y flora únicas, se encuentra en un corredor que vincula a Asia con Europa, vía el mar Rojo y el canal de Suez. Es un paraíso contaminado por el aceite de los combustibles y los desechos de las fábricas de armamentos. Allí viven sólo terroristas profesionales que se entrenan para misiones suicidas de consecuencias delirantes. Muchos líderes saudíes temen que las huestes del STC se amiguen con los hutíes y combatan juntos contra sus diezmados ejércitos. La pandemia en Arabia Saudita está arrasando varias urbes pauperizadas, cayendo en la volteada miles de mahometanos. Alá no parece ser tan grande como lo afirman sus creyentes. De otro modo no permitiría tanta injusticia sanguinaria sobre el famélico pueblo yemení. Socotra es un ejemplo de las revoluciones por venir. El primer giro capaz de cambiar todo el escenario global, y de evitar que se perpetre el asqueroso plan israelí –ideado por Trump- de anexionar Cisjordania, lo que seguramente provocará una nueva intifada y miles de palestinos muertos por balas israelíes, ante la pandémica indiferencia del planeta.

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