El pequeño perro de Tom

Tom le dijo a su perro llamado Tim que rogara, y arriba y enseguida se sentó, sus dos ojos de ámbar claro se fijaron rápido, sus ancas en su felpudo. Tom puso un terrón de azúcar en su nariz; luego, ‘¡Abajo!’ dice él, rígido como un guardia se sentó su Tim, jamás sacudía un pelo.

‘¡Vamos!’ dice Tom, y enseguida levanta su negra y húmeda nariz, un chasquido de dientes, un crujido, una mascadura, ¡y el azúcar se va para abajo!

 

traducción: Hugo Müller

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