El escriba

Qué cosas adorables han hecho tus manos: el pájaro de suaves plumas en su sombra esmeralda, la semilla del pasto, la mota de piedra que la hormiga caminante sacude, ¡y se apura!

Aunque me siente en algún lago en las colinas usando su tinta como los testamentos del espíritu para escribir sobre las maravillas de la Tierra, sus cosas vivas, voluntariosas, revolotearían las edades en alas silenciosas, hasta la Z mi pluma se acercaría a lo que contaron Leviathan, y la mosca de la miel: y aún quedaría probar mi ingenio, mis cañas gastadas rotas, el lago oscuro seco, todas las palabras olvidadas, tú, Señor, y yo.

 

traducción: Hugo Müller

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