Arabia

Lejos están las sombras de Arabia, donde los príncipes cabalgan al mediodía, en medio de los verdes valles y matorrales, bajo el fantasma de la luna, y tan oscura es que aquellas púrpuras flores abovedadas se elevan en el bosque y se impulsan en floración contra las pálidas estrellas   fantasmales en los cielos del mediodía.

Dulce es la música de Arabia en mi corazón, cuando desde los sueños, quieto en el delgado y claro espejo del amanecer diviso sus corrientes deslizantes, escucho sus extraños laúdes en los bancos verdes sonando fuerte con el dolor y el deleite de los músicos de pelo sedoso y oscuro en el melancólico silencio de la noche.
Me embrujan, sus laúdes y sus bosques, no veo belleza en la tierra salvo sombreada con aquellos llamados de ensueño que su ternura me hace: ojos quietos me miran fríamente, voces frías susurran y dicen ‘él está enloquecido con el hechizo de la lejana Arabia, ellos le han robado su ingenio’.

 

traducción: Hugo Müller

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