Señorita T

Es una cosa muy extraña, lo extraña que puede ser, que cualquier cosa que coma la señorita T se convierta en señorita T, gachas de avena y manzanas, picadillo, magdalenas y cordero, mermelada, dulce de leche, huevos revueltos, no importa una charla ni un botón, al momento en que están afuera de su plato, aunque compartido con la señorita Butcher y el amargo señor Bate, pequeña y animada, y clara como puede ser, lo que coma la señorita T se convierte en señorita T.
traducción: Hugo Müller

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