La cita

Huye a alguna noche olvidada y sé de toda la larga oscuridad mi compañía de brillo de luna: más allá del rumor vendrás aún del paraíso, allí, fuera de toda remembranza, hagamos nuestro hogar: busquemos alguna sombra oculta y cerrada para nuestra guarida, excavada por el ratón de Noé bajo la silla donde el Omnipotente, confinado al sueño, asiente hasta que suena el lastimoso triunfo del juicio. Tal vez Leviatán, de las profundidades del mar arriende la gruta de una sirena para mí, allí haremos un festejo de tu belleza, una música melancólica por el bien de la ninfa marina, por suerte Elijah, sobre sus rayos de fuego, el crestado y empinado Leo, o la celestial lira, espiaron, trazados en el azul del espacio más inane, algún hostal de águila, encontraron por la gracia humana, donde dos deberían ser felices, sólo tú y yo, perdidos en lo máximo de la Eternidad. ¡Piensa! En el mínimo latido del reloj más pequeño del Tiempo, ¿no deberían hallar descanso nuestros pies errantes?, ¿o entre el dormir y el despertar del sueño de Helena, silencio donde cantar el réquiem del amor?
No, no. Ni la tierra, ni el aire, ni el fuego, ni la profundidad podrían sosegar el pobre anhelo mortal dormido.

En algún lugar donde no hay nada, y allí el hombre perdido debería ganar la vaga e inmutable paz que pueda.
traducción: Hugo Müller

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