La casa vacía

Vean esta casa, ¡qué oscura es bajo aquellos enormes árboles!

Ninguna hojuela temblorosa llora por aquel observador en los cielos,

‘Quita, quita tu mirada inquieta, inocente de los caminos del cielo, no críes, Luna, tan salvajemente brillante, sobre los secretos ocultos a la visión’.
‘Secretos’ suspira el viento nocturno, ‘vacío es todo lo que encuentro, cada ojo de cerradura que he hecho lamenta una cita, pálido y triste, ninguna voz jamás me responde, sólo vacío’.
‘Una vez, una vez… ’ chirrían los grillos, y lejos y cerca la quietud se llena con su voz diminuta, y luego el silencio cae nuevamente.
Sombras mudas se arrastran lentas, marcan cómo pasan las horas.

Cada piedra se está moldeando lentamente.

Y el menor de los vientos que sopla sacude a algún átomo minúsculo, alguna ruina raída en el techo y paredes.

¡Qué negro está bajo aquellos gruesos árboles hinchados!

 

traducción: Hugo Müller

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