Espantoso ataque a maternidad en Kabul

Pistoleros talibanes asaltaron un hospital materno en Kabul, disparando a madres, embarazadas, enfermeras y recién nacidos, y a pesar de la matanza la labor continuó, registrándose el nacimiento de un kabulense durante el ataque.

El saldo de la arremetida fueron 24 muertos, la mayoría mujeres que acababan de parir. De este modo dejaron a 18 bebés sin madre, dijo el ministro de salud afgano Wahid Majrooh, uno de los primeros que ingresó al hospital después del ataque.

Dos mujeres estaban muertas con disparos en la cabeza en la sala de espera, y otra junto a la incubadora, protegiendo a su bebito que logró sobrevivir.

Luego de superar guardias en cirugía y medicina interna, los terroristas aparentemente corrieron directo a la maternidad.

Todavía estoy shockeado. Estamos acostumbrados a ver cuerpos muertos, pero es otra cosa ver asesinada con un tiro en la panza a una madre que estaba dando a luz”.

Una mujer mayor, dos niños y un policía también se encuentran entre las víctimas fatales. Hajar, una de las parturientas atacadas, estaba por dar a luz a su segundo hijo cuando irrumpieron los hombres armados. Su niño no nato también murió. La doliente familia aún no ha sido capaz de contarle la noticia a su hija de seis años. Mohammad Hussain, esposo de Hajar, dijo a la estación de TV local Tolo: “Ella todavía no lo sabe, no se lo he dicho aún. La mandé a la casa de nuestros parientes y ahora está de nuevo acá. Es muy difícil decírselo, muy difícil para nosotros”.

Médicos Sin Fronteras, que dirgía la unidad maternal, condenó “el insensible acto de violencia cobarde”. En su declaración más reciente informó que una mujer que dio a luz durante el ataque sobrevivió, al igual que su bebé. El hospital suspendió sus cuidados para su unidad maternal de 55 camas, que sólo este año ha ayudado al nacimiento de 5.400 bebés.

Luego del ataque, los bebés sobrevivientes fueron trasladados a otro hospital. Antes de hacerlo, se verificó la identidad de cada niño, se la escribió sobre una cinta en sus estómagos con un certificado a ser entregado al personal de salud.

El test de ADN es de difícil acceso en Afganistan, de modo que este proceso fue vital para asegurar a las ya desconsoladas familias que no se arriesguen a perder a sus niños. Catorce ya han sido recogidos por sus familias, y de los cuatro bebés restantes ya se contactaron parientes que pronto vendrán a buscarlos.

“Tuve que asegurarme que cada niño estuviera etiquetado de acuerdo a los registros. Enfermeras y mujeres muy valientes me ayudaron a hacerlo. Tres padres con los que hablé vinieron a verme (luego de buscar a sus esposas al comienzo del ataque), y dijeron que sus esposas y bebés habían muerto, hoy se han podido reunir con ellas y sus críos” –dijo Majrooh.

Afganistan está luchando contra la pandemia del Covid-19 y sus instalaciones de salud ya se encuentran sobrecargadas. “Un hospial materno que había sido transformado en centro para coronavirus está siendo desinfectado y retornará a su uso original para asegurarnos de darles apoyo a las mujeres embarazadas luego del ataque” añadió el funcionario.

El ataque fue condenado internacionalmente como un crimen de guerra, que rompe la ley interancional humanitaria que protege a los trabajadores de la salud, hospitales y pacientes.

“En el medio de la pandemia Afganistan necesita a sus servicios de salud más que nunca” dice perspicaz  Patricia Gossman, directora asociada de Asia en Human Rights Watch. La lucidez de la ejecutiva de la ONG para denunciar el salvaje ataque no sirve para lograr un justo castigo a los terroristas. Entretanto, los muertos por la explosión de una bomba en un funeral al este del país, llevado a cabo al mismo tiempo, ascienden a 32, como más de 130 heridos.

En respuesta a ambos ataques, el presidente afgano, Ashraf Ghani, ordenó a las fuerzas de seguridad una ofensiva contra los talibanes y otros grupos milicianos, finalizando un período de reducida actividad marcial en el país.

Las conversaciones de paz auspiciadas por los yanquis iban a comenzar en marzo pero por los hechos descriptos en esta nota, y el caos global generado por el coronavirus, muy probablemente no se lleven adelante; más bien se esperan acciones de guerra, ataques tan salvajes y crímenes racistas, no sólo en Kabul sino en todo el territorio afgano.

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