El ratón-teta

Si quieres ganar feliz compañía bambolea una nuez de palma de un árbol, ociosamente en el verde para que se balancee y gire, su semilla de pulpa nevada para cebo; y ves ingresar a un ágil ratón-teta.

Desde lo vasto desconocido del aire de la tierra, desde todo el verano, de oleada en oleada, él se ubicará ataviado con sus lindas plumas, hará sonar un pentagrama salvaje y cristalino y llevará a sus iguales allí.
Este pequeño hijo de la vida, este brote, buscado por un humano momentáneo, emplumará su ala en la luz deslumbrante, golpeará su instrumento estridente y alegre, y en la enorme nada del tiempo, alimentado de dulce, volará y partirá.
 

traducción: Hugo Müller

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