El mercado

Mi mente es como un mercado ruidoso. Todo el día en el viento, lluvia, sol, sus muros de babel; la voz contestando a otra voz en el tumulto henchido. Regateando y riendo, empujando por un lugar, mis pensamientos se apuran, alegres, extraños, pobres, simples, básicos; éste compra polvo y aquel vende una chuchería: pero nadie a cualquier escrutinio sugiere o dice los acechantes secretos ocultos en cada rostro triste.
El clamor se aquieta cuando se aproxima la oscuridad; extraña se asoma la tierra en el crepúsculo del oeste, solitario con una dulce estrella serena y clara, viviendo, cuando todo este lugar se silencia para el descanso, en puesto vacante, el oro, la basura, lo peor y mejor, abandonado puntualmente en apuro y temor.

 

traducción: Hugo Müller

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *