El invierno de Brueghel

Picos de montaña dentados y cielos de pared verde helada en el páramo, una escena fría abajo. Iglesias, granjas, cadáver desnudo, el mar en quieto congelamiento de exhibición invernal, donde fluyen figuras de tinta negra en campos de rizado, patinaje y deslizamiento. A la izquierda, una taberna a dos aguas, una llama, campesinos, un niño observando, y sí, apagado, mudo, bajo los árboles desnudos, en aguda perspectiva puesta en fila, penosos cazadores, lanzas siniestras sesgadas, perros resoplando detrás en la nieve, y como flecha inclinada, un cuervo se lanza al espacio sacudiendo el aire.
Pero la llama, no el hielo ni la roca punzante, o el silencio, como el de un mar congelado, ni la inclinada línea interior infinita de un letrero, pájaro, montaña y árbol, da más que la sutil sugerencia de aquel que despilfarró aquí el misterio de la vida.

 

traducción: Hugo Müller

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