“El barco se hunde”: Brasil, opereta y calamidad de un presidente demente

La pandemia del coronavirus ha detenido la producción de las exitosas telenovelas brasileñas, pero un video filmado con una tablet está en labios de todos. Se trata de una caliente reunión de gabinete cargada de improperios, dirigida por el presidente-mesías Jair Bolsonaro el mes pasado, que está siendo objeto de una extraordinaria lucha política, pues expone las intrigas y excentricidades del “imbécil”[1] a cargo de la primera magistratura, que está llevando a Brasil a una catástrofe más que anunciada, y no por ello prevenida.

“Esa reunión es un perfecto retrato de la administración Bolsonaro” dijo Bruno Boghossian, columnista de Folha de São Paulo. “Teorías de la conspiración, cuestiones ideológicas, batallas armadas y guerras culturales –todo allí en el corazón del gobierno”.

El video fue inesperadamente lanzado al dominio público dos días después de la renuncia del ministro de Justicia, Sergio Moro, principal responsable del acceso de Bolsonaro a la presidencia, al asegurarle el aprisionamiento de Lula, el ex presidente que sacó a millones de brasileños de la pobreza. Moro dice que las imágenes contienen evidencia clave que apoya su acusación de que Bolsonaro intentó entrometerse en el negocio de la policía federal, y que se liberaron para una investigación que está haciendo la Corte Suprema sobre su denuncia.

La filmación ya fue vista por los investigadores pero aún no se puede ver en YouTube. De todos modos, aún antes de su lanzamiento, se filtró que contiene imágenes profundamente embarazosas y potencialmente comprometedoras para Bolsonaro y su administración de ultraderecha, a cargo del país desde enero de 2019.

Una transcripción parcial –producida por la oficina del fiscal general- y una sucesión de enloquecedoras filtraciones ofrecen una mirada tentadora de un mundo de paranoia, radicalismo y palabras de maldición alrededor del líder brasileño, dado de baja del ejército por inútil y estúpido.

“No voy a esperarlos [a la policía federal] para joder con mi familia y amigos sólo para mierdas y risitas” echa humo Bolsonaro en un punto, de acuerdo con el registro, aparentemente en referencia a investigaciones policiales que involucran a sus hijos políticos.

En otro momento Bolsonaro afirma que el gobernador de São Paulo es una “mierda” y el de Rio “basura”, y parece reconocer el caos que envuelve a su gobierno, mientras afronta una recesión económica tremenda y una crisis de salud pública que ya le ha costado la vida a más de 15.000 brasileños.

Ayer el gobierno de Bolsonaro sufrió otro golpe con la renuncia del ministro de salud, que duró menos de un mes.

“El barco se está hundiendo” dijo Bolsonaro cuando se enteró en una reunión en el palacio presidencial de Brasilia. El no es la única persona comprometida por el video. Reportes sugieren que su jefe de inteligencia, el general Augusto Heleno, acusó a los chinos imitando las reacciones infantiles de Trump, y aseveró que se trata de “un virus comunista”.

El ministro de relaciones exteriores, Ernesto Araújo, también atacó a Beijing, acusándolo de esparcir el “comunavirus”, a los dos minutos el embajador de China en Brasil dejó de seguir a Araújo en Twitter por sus comentarios sinófobos. Así se manejan ahora las relaciones internacionales, y la “información basura”, en todo el mundo.

El miércoles Heleno tuiteó que la liberación del video, conteniendo “material secreto y confidencial era un acto antipatriótico, casi un ataque a la seguridad nacional”.

Otro fragmento proviene del ministro de educación, Abraham Weintraub (no hay que olvidar que el principal aliado de Bolsonaro es el renovado gobierno genocida israelí, y que si el coronavirus se pone bravo en serio el mesías-presidente huirá con su troupe evangélica a su hogar, el Reino de los Cielos, la Jerusalem gloriosa, y seguramente se afincará en terrenos usurpados al pueblo palestino). La revista Veja informó que durante la reunión Weintraub convoca a encarcelar a los jueces de la corte suprema y llamó a la capital del país un “cáncer” y una “basura”. En otro fragmento, se lo aprecia al ministro de educación denostando la expresión “pueblos originarios”.

“Mis frases son republicanas y amables” tuiteó el ministro (sin ningún antecedente en área educativa alguna, con muchos antecedentes en fondos buitres y empresas transnacionales evasoras) esta semana, añadiendo que no está habituado a usar lenguaje pornográfico. Paulo Guedes, el ministro de economía de Bolsonaro, aparentemente sí es proclive a usar lenguaje obsceno. El viernes dijo en la reunión de gabinete que “había que apurarse para vender el ‘fucking’ banco de Brasil”.

Los exabruptos –acoplados con las afirmaciones de Bolsonaro que exponen su manejo demencial e idiota de la crisis del coronavirus- explican la batalla legal en curso por evitar que salga a la luz del día.

Los enemigos de Bolsonaro, que ahora incluyen a Moro, demandan su inmediata difusión. Pero el viernes el fiscal general Augusto Aras, advirtió que su publicación provocaría inestabilidad política y encendería una “caza de brujas” contra la administración de Bolsonaro.

Boghossian comentó que la negativa del gobierno a liberar el video no es sorprendente. Las imágenes muestran a un presidente “arrinconado y rendido” y a un país sin rumbo y rehén de su “enajenado mambo ideológico”.

Un juez de la corte suprema calificó a la reunión de gabinete como “un encuentro de insanos”. “Es una descripción bastante certera” admite Boghossian, mientras la pandemia carcome lentamente favelas e indígenas indefensos.

[1] Así lo bautizaron diversos periodistas de todo el mundo. El tipo ha demostrado ser más imbécil que el ex presidente argentino Macri –lo que es decir bastante-, y llega a superar incluso la imbecilidad del mismísimo Donald Trump.

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