No es lo que haces, es lo que te hace a tí

No he vagado a través de América con sólo un dólar para gastar, un par de pantalones rotos y un cuchillo de Washington.

He vivido con ladrones en Manchester.

No he caminado tranquilo a través del Taj Mahal, descalzo, escuchando al espacio entre cada caída de pie recogiendo y poniendo abajo su huella contra el piso de mármol. Pero he rozado piedras planas a través del musgo negro en un día tan quieto que podía escuchar cada conjunto de olas mientras cruzaban. Sentí la inercia de cada piedra gastándose contra el agua, luego hundiéndose.
No he jugado con la cuerda de un paracaídas al ir encaramado al borde de una avioneta, pero he sostenido la cabeza temblequeante de un muchacho en el centro del día, y he golpeado sus manos regordetas.
Y supongo que la estrechez en la garganta y la pequeña sensación en cascada en algún lugar adentro de nosotros son ambas parte de aquella sensación de algo distinto. Aquel sentimiento, digo.

 

traducción: Hugo Müller

 

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