Violencia religiosa en India recrudece con visita de Trump

La visita del emperador yanqui Donald Trump a la India se ha ensombrecido por las protestas mortales que continúan en Nueva Delhi, mientras grupos musulmanes confrontaron con hindúes violentamente, elevando la cifra de muertos a 13.

La sangrienta violencia, que ha dejado las calles de Delhi en llamas, escaló este martes con varios policías muertos y más de 150 heridos.

En una conferencia de prensa antes de abandonar el país, Trump dijo que él no trajo la violencia con el primer ministro Narendra Modi, aclarando que él no comenta sobre “casos individuales”. De todos modos, el presidente manifestó que junto a su par hindú discutió sobre la elevada cantidad de ataques a la comunidad musulmana y aseguró estar satisfecho de cómo Modi está “trabajando duro” por la libertad religiosa.

“Obtuve una respuesta muy poderosa del primer ministro Modi. Contó que están trabajando fuerte con las minorías en India. Dijo que hay 200 millones de musulmanes en el país y que está ocupado en el tema, bien cerca de los acontecimientos” –dijo Trump.

En su discurso en Ahmedabad, en el estado de Gujarat, Trump ya había halagado a Modi por el liderazgo democrático y tolerante de India.

Las revueltas en la capital comenzaron el domingo, cuando Kapil Mishra, un líder local del partido de Modi, amenazó con atacar violentamente a un grupo musulmán que estaba bloqueando pacíficamente una ruta en protesta contra la nueva carta de ciudadanía, que discrimina aparatosamente a los islámicos.

La retórica incendiaria de Mishra contra los musulmanes convocó a una multitud de hindúes, que comenzaron una reyerta, arrojando piedras y quemando comercios. La violencia se incrementó al propagarse rumores de que los musulmanes habían demolido íconos hindúes, y al difundirse una imagen de un linchamiento de hindúes que molieron con bates de beisbol a un musulmán, dejándolo inconciente y desangrado en la calle. Un policía murió de un piedrazo y varios periodistas fueron atacados por turbas de hinduistas.

Mientras se prendían fuego autos, negocios y casas, y los escombros y el fuego llenaban los vecindarios de Khajuri Khaas y las áreas circundantes, la zona de los incidentes parecía la guerra de Afganistán. La policía respondió con gas lacrimógeno y granadas, y se los vio disparando cócteles molotov a los manifestantes. Hoy quemaron una mezquita en Ashok Nagar, al noroeste de Delhi, los hinduistas treparon al minarete y colgaron una bandera del dios hindú Hanuman.

Sachin Kumar, un taxista de 35 años, fue testigo de los enfrentamientos en las calles de Khajuri y aseveró que nunca había habido peleas tan violentas. “Todo comenzó cuando los hinduistas quisieron desplazar a los musulmanes de la calle. Pronto todo se fue de las manos. Vi mezquitas y sepulcros ardiendo, pirómanos salvajes se complementaban con los lanzadores de piedras. Hasta las escuelas sufrieron daños. La policía usó de todo para disolver a los ciudadanos violentos, se vieron escenas de pánico dignas de Hollywood. La gente no sabía para dónde correr”.

Kumar dijo que tanto hinduistas como musulmanes tenían revólveres, piedras, bates de béisbol, y hasta espadas, distinguiéndose los hindúes por su canto de guerra “Jai Sri Ram”.

Arvind Kejriwal, jefe de ministros de Delhi, urgió a la gente a consevar la paz mientras se reunía con las autoridades policiales y federales. “Estoy preocupado por la situación ciertas partes de la ciudad. Todos debemos esforzarnos por mantener la paz aquí. Les ruego a todos que la corten con la violencia” tuiteó luego de la reunión..

El alcalde de la ciudad declaró el estado de sitio en forma preventiva y las escuelas cerraron sus puertas. Sin embargo, los agitadores continuaron con su sed de sangre y fuego y los habitantes musulmanes temen salir de sus viviendas y ser atacados por los enajenados defensores del hinduismo.

Modi ha debido afrontar meses de desmanes y protestas desde que promulgó una nueva ley en diciembre, mediante la cual garantiza a refugiados de toda Asia la ciudadanía india excepto a los musulmanes. Se teme que esta normativa coloque a los musulmanes del país en una situación de riesgo, negándoles derechos básicos y acicateando a los nacionalistas hinduistas como él a que den rienda suelta a su islamofobia.

Si bien las movilizaciones en contra de la ley se multiplicaron en las principales ciudades del país, se han encontrado con medidas más autoritarias aún, incluyendo arrestos y asaltos masivos a miembros de la comunidad musulmana, abundando los reportes de torturas a activistas, inspiradas, y patrocinadas, casualmente, por el vendedor de armas Donald Trump.

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