Pentecostés

Mejor una jungla en la cabeza que cemento sin raíz.

Mejor pararse desconcertado por la calle torcida de las luciérnagas,

las lámparas de invierno no muestran dónde se pierde la acera,

ni aquellas lenguas de nieve hablan por el santo fantasma,

el silencio que se acrecienta de palabras caídas desde el techo,

puntos a lo largo de barandas de hierro, dirección en ninguna prueba.

Pero mejor es esta ola nocturna con lentas escrituras de arena,

que envía, no es un serafín sino un cormorán tardío,

cuyo grito desvanecido se impulsa a través de un banco fosforescente que,

en los gospels de mi infancia solía llamarse alma.

 

traducción: Hugo Müller

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