Un mundo feliz

Uno habló: “Vamos, divirtámonos con risa, amor y sensualidad,

ya que dentro de un siglo todos seremos polvo de cementerio.

Cuando sombras no nacidas sostengan la cortina (nuestras mejores, lo permitiré)

será como si jamás hubiésemos sido, dentro de cien años.
Cuando hayamos jugado el animado juego de la vida justo magníficamente nos pudriremos,

y a ninguna alma le importará por qué o cómo luchamos,
para obtener oro o asir fama o levantar una contienda sagrada,

todo será malditamente igual dentro de cien años”.
Yo dije: “¡Miren! He construido una torre sobre una solitaria colina,

diseñada para ser la dote de una hija, aún cuando mi corazón quede quieto,

la piedra que disponga con mano caliente y sudor salado de semblante,

un recuerdo de mi fuerza se mezclará con arena dentro de cien años.
“No hay nada perdido y nada vano en todo este mundo tan ancho,

el océano acumula cada gota de lluvia para hinchar su barredora marea,

el desierto busca cada grano de arena para crear su imperio,

y nosotros hemos planeado un brillante mundo feliz dentro de cien años.

Y todo lo que somos y todo lo que hacemos traerán a ese mundo por venir,

no lamentemos nuestro esfuerzo y pena, aunque sean otros ojos los que lo verán,

porque otros corazones latirán felices y los labios cantarán sobre cómo

luchamos para hacer una vida sana y dulce dentro de cien años.

 

traducción: Hugo Müller

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