El paso del año

Mi vaso está lleno, mi pipa está encendida, y me siento cómodo junto al fuego,

mi cubil es todo un resplandor acogedor y espero para sentir cómo se va el viejo año.

Me dedico al pensamiento en medio de mis días demasiado no pensantes,

este sobrio momento, tristemente fraguado con mucho de culpa, con poca alabanza.

¡Viejo Año! Sobre el escenario del tiempo te paras para dar tu último adiós,

un momento, y el repique del apuntador cerrará la cortina para ti.

Tu aspecto es triste, tu paso es lento, desfalleces como un sabio en pena,

aún giras, viejo año, antes de irte, y enfrentas a tu audiencia nuevamente.
La cara como esfinge, remota, austera, leamos todos, cualquiera sea el costo:

¡Oh, doncella! ¡Por qué esa amarga lágrima?, ¿es por el querido que has perdido?

¿es por la anhelada ilusión partida, por el amor confiado que probó ser infiel?
Oh, muchacha de dulce rostro, tan triste, tan pálida, ¿qué ha significado el viejo año para tí?
Y tú, oh vecino, a mi derecha, ¡tan pulcro, tan prósperamente ataviado!

¿Qué ves en aquella vieja criatura que te hace sonreír tan alegre y contento?
¿Qué oportunidad aprovechada?, ¿qué ganancia dorada, qué orgullo de lugar?

¿Qué espléndida esperanza? ¡Oh, optimista! ¿Qué lees tú en aquel rostro marchito?
Y tú, encogiéndote en la profundidad de la melancolía, ¿qué descubriste en aquella mirada transparente?, ¿qué amenaza de una trágica condena?, ¿qué oscuros, condenatorios ayeres?

¿qué urgencia de crimen, qué maldad cometida?, ¿qué fría, hostil forma de miedo?

Oh, demacrado, obsesionado, oculto, ¿qué ves en el año muriente?
Y así revoloteo de rostro en rostro, los incontables ojos que contemplan y contemplan,

algunos con luz de aprobación, y otros sombreados con desesperación.

Algunos muestran una sonrisa y algunos fruncen el ceño,

algunos alegría y esperanza, algunos pena y dolor: ¡suficiente!

¡Oh, baja la cortina ya, viejo año cansador! Es hora de partir.
Mi pipa se apagó, mi vaso está seco, mi fuego es casi cenizas también,

pero una vez más, antes de que te vayas, y me prepare para encontrar al Nuevo,

¡viejo año!, una palabra que parte es verdadera, porque hemos sido camaradas tú y yo,

le agradezco a Dios por cada día de ti, ¡ahí está, te bendigo ahora! ¡Viejo Año, adiós!

 

traducción: Hugo Müller

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