Cautividad

¡Oh, alondra del prado, tan salvaje y libre, no puede ser, no puede ser,

los hombres para mercantilizar tu hechizo te han encerrado en un infierno de mimbre!

¡Oh, tordo del seto tan loco de alegría, no puede ser, no puede ser,

te han violado desde la espuma de tu espino para hacer tu hogar de una celda de acero!

¡Oh, mirlo en el árbol del huerto, no puede ser, no puede ser

que demonios aprisionen tu rabia melódica en una estrecha jaula!

Oh, ustedes que viven por la libertad, ¿pueden creer que así sea,

que nosotros, con fe en la libertad, destruyamos en mazmorras inocencia y alegría?
Oh, gente decente que lee esta página, si tienen un pájaro en una jaula,

abran amplia su puerta, Dios le ha dado alas: ¡luego escuchen cómo cantan en sus corazones!

 

traducción: Hugo Müller

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *