Apología agnóstica

Soy un resuelto materialista, no puedo concordar con términos abstractos,

y entonces hago una pequeña lista de las palabras que no tienen sentido para mí.

Rehuyo mi razón a la tontería, porque el pensamiento honesto es mi meta,

y por este motivo raramente uso palabras vagas como alma.

Estoy seguro que nuestro mundo puede ser definido en términos de materia,

y así no mistifico mi mente con teorías oscuras,

y aunque la use más o menos describiendo escenas alcohólicas,

no sé, debo confesar, qué significa espíritu.
Cuando examino esta escena cósmica el término creador parece absurdo,

el universo siempre ha sido, la creación jamás ha ocurrido.

Pero en mi lexicón de duda me resulta definitivamente extraña

una palabra que jamás me atrevo a desdeñar, una sílaba que gritan las montañas,

cuatro letras que hechizan las estrellas: DIOS.

 

traducción: Hugo Müller

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