Agnóstico

La capilla se asoma contra el cielo, sobre la estantería ataviada de viña,

y mientras los campesinos la abandonan se santiguan.

Pero yo solo, me duele declararlo, carezco de sentimiento divino:

un sofisticado urbano, no hago la señal de la cruz.
Su gesto puede ser un hábito, mecánico en un sentido,

aún de algún modo despierta en mí una extraña reverencia.
Y aunque brote de la ignorancia de alguna manera lo lamento profundamente
y desearía en mi corazón poder creer como ellos.
Supongo que debería comprar una cabaña, y una pequeña parcela de vid,
con puro y humilde espíritu debería hacer la señal.

Sí, aunque vaya sin dios y escéptico en mi tendencia,

no sé si la fe en algo podrá salvarme en el final.

 

traducción: Hugo Müller

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