Adopción

Porque yo era una mujer sola y tenía pocos amigos, adopté dos pequeños de padres desconocidos,

indeseados expósitos de la noche, dejados en la puerta del convento,

cuyas pequeñas manos en penosa situación parecían implorar.

Les he dado mi apellido y jamás sabrán que provienen de barrios carenciados,

dos niños necesitados y tristes, los crié con amor y cuidado como si fueran míos:

ahora John, mi hijo, es alto y bonito, y oscura es Joan.
Mi muchacho es miembro del colegio de abogados, mi muchacha una serena enfermera,

todavía cuando pienso en lo que son y lo que pudieron haber sido,

con estremecimiento vislumbro un infierno de fruto negro y amargo…

donde John sería un criminal y Joan una prostituta.
traducción: Hugo Müller

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