Tía Jane

Cuando la tía Jane murió fuimos a cazar alrededor y encontramos dinero por todos lados.

Cuánto no me importa decirlo, pero no pagaremos ninguna obligación de muerte,

y la tía Jane estará bien contenta que hemos engañado al maldito gobierno.

Mientras otros gastaban ella amaba ahorrar, pero no se lo podía llevar a su tumba.

Mientras otros ahorran nosotros amamos gastar, ella nos odiaba pero al final,

como no dejó testamento a nosotros fueron todas sus posesiones.
Es decir, no encontraron el testamento de un abogado de ninguna clase.

Aun había uno en su propia mano, un hogar para gatos enfermos que planeaba.

Bueno, pueden entender mi ira: de inmediato lo puse en el fuego.
Ella eligió morir en la miseria, aún haremos que su dinero vuele.

Y mientras nos lamentamos por la pobre tía Jane el pensamiento alivia nuestro dolor:

al final quizá sus ahorros le dieron más alegría que a nosotros gastándolos.
traducción: Hugo Müller

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