Temor

Cuando tus huesos más arruinados parecen envejecer, y agradeces que no eres más alto,

y te sacudes todo como si tuvieras escalofríos, cuando tu piel se pliega como la de una gallina,

y estás esquivando todas las balas, y estás verde como el gorgonzola alrededor de los hongos,

cuando tus piernas parecen hechas de gelatina, y estás delicado de vientre,

y quieres darte vuelta y echarte una siesta: ¡por el amor de Dios, muchacho, no lo muestres!

No dejes que tus compañeros lo sepan, sólo estás sufriendo de temor, temor, temor.

Por supuesto no hay negación que no sea fácil de intentar sonreír y agarrar tu rifle por la culata,
cuando todo el mundo se desgarra en pedazos, y ves a tu amigo hundirse

mientras un montón de metralla se esparce en su nuez

admito que es duro darse maña cuando escuchas arribar las bombas

para descubrir que estás brotando un poco de agallas pero, mi amigo,

tienes que hacerlo, y tu Dios lo verá a través de ti, porque lo que él odia es el temor, temor, temor.

Entonces levántate, hijo, ponte rasposo, y sólo tararea una linda canción,

y sólo teme tener temor, sólo mantén firme tu rifle, y ten tu nave preparada,

porque ese el modo en que están hechos los buenos soldados.
Y si tienes que morir, como a veces ocurre, porque mucho mejor muere un héroe que un canalla,

un poco de tu acción, y así, al diablo con ello, no habrá brotes de temor, temor, temor.

 

traducción: Hugo Müller

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