Presidente argelino Tebbounne, otro esperpento geronte del Magreb actual

Tras el triunfo electoral de Abderlmadjid Ebboune en diciembre de 2019 los argelinos salieron nuevamente a protestar a las calles con manifestaciones violentas de disconformidad. La aguda crisis social y política que atraviesa el país no se va a arreglar con un presidente heredero de la dictadura de Bouteflika. La Hirak, como se denomina al movimiento de indignados argelinos que tuvo su bautismo en la célebre “Primavera Arabe”, que no fue otra cosa que una movida propagandística concebida y desplegada desde las redes sociales y los aparatos de inteligencia de la OTAN. Más de 500.000 hirakenses entonaron coplas adversas al nuevo presidente, demostrando que darán guerra al nuevo gobierno, a pesar de que le ganó por más de un 40% al islamista Abdlkader Bengrina, en unos comicios caracterizados por un ausentismo sensacional que superó el 50% del padrón.

El principal problema que padece Argelia es que la cúpula militar que viene manejando el país a su antojo mantuvo todos sus privilegios a pesar de ya registrarse 15 años de revueltas populares. La capital y las principales ciudades continúan blindadas y los faraónicos despliegues policiales siempre generan un par de mártires que se inmolan lanzando bombas molotovs.

El opositor Lajdar Buregaa fue encarcelado por denunciar el carácter tramposo y espurio de las elecciones. Además, declaró que los argelinos están cansados del maltrato y la estupidez de los gobernantes, y pretenden reformar el sistema político por completo, proponiendo algunos una Asamblea Constituyente “a la chilena”.

Ayer las masas argelinas en protesta cantaron a gritos “Allahu akbar, no hemos votado”, portando carteles denunciado la corrupción de los militares y la adicción a la cocaína del hijo del nuevo presidente, acusado además de ser un narco pesado. Otros acusaban al general Ahmed Gaïd Salah de estar detrás de la entrega de los recursos naturales del país a multinacionales francesas y yanquis, y de ser el provocador de la “crisis alimentaria” que padece la gente.

A pesar de este clima espeso que se vive en las calles, Tebboune se tomó el atrevimiento de responder a las acusaciones por Twitter, siendo uno más de los líderes mundiales idiotizados por sobredosis de experiencias tuiteras. Como por ejemplo: “Estamos capacitados para el cambio al que nos comprometimos. Agradezco a todos los argelinos su confianza en mi persona e insto a todo el mundo a vigilar y movilizarse para construir juntos una Argelia nueva“.

Discurso vacuo y seco, que ha generado más cólera. La condena a Bouteflika no bastó para sosegar a los indignados. Argelia es un polvorín y no es un país amigo de Estados Unidos. La farsa electoral fue un paso más hacia la degradación moral de la casta política. Desde su independencia Argelia no ha podido desarrollar procesos de descolonización comercial ni cultural. Ahora cuenta con nuevas generaciones que prometen lucha y resistencia, que enamoran a sus pares libaneses e iraquíes, que son el reflejo de la pudrición de millones de musulmanes pauperizados y viviendo en condiciones de vida indignas y miserables, hartos de las élites asquerosas que se someten a los dictados de los europeos, que reniegan de su religión y su raza apenas les ofrecen un salario en dólares o en euros.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *