Muñecas

Ella dijo “soy demasiado vieja para jugar con muñecas”, y un día lluvioso las puso a todas afuera en una caja.

Pienso que debió sentir alguna pena, las contempló por tanto tiempo en la lluvia,
luego suspiró: “Las llevaré nuevamente afuera, porque tendré pequeños hijos también,

con pelo rubio y ojos celestes, y jugarán y jugarán con ustedes.

Y ahora adiós, mis preciosas queridas, allí en la oscuridad por años y años,

sueño de las lágrimas de su pequeña madre”.

Eglantine, Pierrot y Marie Claire, Topsy, Tiny y Teddy Bear,

lado a lado en el cofre de allí.
El tiempo pasó, un día ella se arrodilló junto a una cruz de madera en Flanders Field,
y lloró por la que ocultaba la tierra, y juró que nunca se casaría,

pero que siempre sería fiel a la muerta inmortal, hasta que el ciclo de su vida esté acelerado.

Más años pasaron y la hicieron sabia por la enfermedad, el dolor y el sacrificio,

con trenzas encanecidas y ojos cansados.
Y entonces una tarde de lluvia cansadora, abrió nuevamente la vieja caja de roble,

y su corazón fue asido con un viejo dolor, porque allí yacían en la silenciosa oscuridad,

justo donde estaban cuando las puso afuera… ¡Oh, pero parecía como si fuese ayer!
Topsy, Tiny y Teddy Bear, Eglantine, Pierrot y Marie Claire,

aguardando siempre con tanta esperanza allí.
Pero ella las miró a través de sus lágrimas enceguecedoras, y dijo:

Mis preciosas queridas, ustedes han sido pacientes, me han esperado y esperado todos estos años. He roto una promesa que hice tan sincera, pero mi corazón, mis queridas, está roto también: No tengo pequeñas madres para ustedes. Mis manos están marchitas, mi cabello está gris, aún sólo por un momento intentaré jugar con ustedes como lo hice aquel largo día muerto… Ah, no, no puedo. Lo intento en vano… Contemplo y contemplo en la lluvia… Las pondré de nuevo en su caja. Las bendigo, queridas, tal vez un día alguna pequeña madre las encuentre y juegue, y una ves más estarán contentas y divertidas. Pero cuando yazca en la amigable oscuridad, nadie jamás las amará como yo… Mis pequeñas niñas… adiós… adiós”.

 

traducción: Hugo Müller

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