Muerte y vida

Fue en la espantosa penumbra del cementerio, aquel mayo y yo estaba en pareja,

nos deslizamos adentro y sobre una tumba nuestro amor fue consumado.

Está bastante bien, sin dudas nos casaremos, nuestro pecado seguirá sin ser regañado…

¡Ah!, más dulces que el lecho nupcial son los éxtasis prohibidos.
Y mientras sostenía a mi novia cerca y ella estaba suspirando suavemente,

no podía evitar pensar en aquellos que descansaban en paz debajo de nosotros.

¡Pobre gente! No queríamos faltarles el respeto, y rogamos que sean indulgentes,

esperamos que los muertos no se tomen a mal el frenesí de los vivos.

Y cuando yo también yazca muerto, y perdido para aquellos que me amaron,

desearía que dos novios vagando empeñen su fidelidad sobre mí.

Oh, no pienso que lamentaré escuchar sus voces, y si su amor concibe nueva vida me regocijaré.

 

traducción: Hugo Müller

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