La madre

Tus hijos crecen apartados de ti, lejos, muy lejos,

y aún debería regocijar tu corazón ver cuán contentos están,

en la escuela y el deporte, en el trabajo y el juego, y al fin,

en bendición se casarán, cómo otras reclaman hoy con alegría los labios que solías besar.
Tus hijos distantes se transformarán, y ancho el golfo crecerá,
los labios del cariño serán lerdos, la confianza que solías conocer

reposará en el corazón de otra, otra voz los animará…

Y tu acariciarás ropa de bebé y limpiarás una lágrima.
Pero aunque estés casi extrañada, y con frecuencia te pierdas de vista,

¡cómo verás un pequeña fantasma que corría para agarrarte!
Aún quizá los hijos de tus hijos te acariciarán con una sonrisa…
El amor de abuela todavía te bendecirá, bueno, sólo por un rato.

 

traducción: Hugo Müller

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *