Envejeciendo

De algún modo los cielos no parecen tan tristes como solían,

los retoños tienen un tinte fantasmal, veo menos verde el pasto.

No hay centelleo en una estrella, los amaneceres no parecen tan dorados…

Sí, por supuesto, sé que lo son: estimo que estoy envejeciendo.

De algún modo el sol parece brillar menos, los pájaros cantan menos contentos,

las lunas no me estremecen con deleite, no está la fuerza en primavera.

Las colinas son más empinadas ahora y soy sensible al frío,

las líneas no están tan dispuestas a rimar… ¡Dios!, estoy envejeciendo.
Aún cuando las cosas fallan no tengo causa para lamentar,

la edad con todos sus dolores trae bendiciones, creo:

un tipo de gentileza en la cabeza mientras sostenemos la esperanza

de que con cariño encontraremos amistad en la raza humana, gracia en envejecer.

 

traducción: Hugo Müller

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