Burro

En la escuela nunca gané un premio, probando que era el culo modelo,

aún cómo observaba los ojos anhelantes,

y alentaba a mis compañeros que sobresalían en la clase.

No encontré envidia en mi corazón, así el abanderado merecía más

poseer aquellos preciosos libros atados con pergamino que yo, un soñador y un haragán.

Jamás gané un premio en la escuela (rehuyendo mis estudios, supongo):
sí, recuerdo haber sido azotado por falta de amor a la prosa latina.

En álgebra no conquisté ningún elogio, en gramática estaba lejos de brillar:

aún, ¡oh, cómo la poesía elevaba en mí un frenesí de deleite!
Nunca gané un premio en la escuela, la gorra del zoquete adornaba mi cabeza
mis maestros escribían que era un tonto, y aún lamento que estén muertos.

Me gustaría ir a ellos y decirles: “El suyo aún es un intercambio tramposo.

¿Mis compañeros de clase honrados, dónde están ellos? Aún yo, el burro, he hecho libros vigorosos”.
Oh, estoy viejo, gastado y gris. Y tal vez no tenga mucho para vivir,

aún es mi esperanza que en algún día de premiación en mi vieja escuela

el director dé un tomo o dos de los míos para coronar el éxito bien merecido de un alumno,

probando que un pícaro y un payaso pueden ganar al fin dignidad.
traducción: Hugo Müller

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