Vuelo

Sobre la arena plateada donde se rizan las olas conté siete gaviotas,

tímidas, secretas, proyectadas desde todo el mundo, e inocentes como el cielo.

No conocen de mi cercanía, porque la mañana estaba apenas luminosa,

y estaban quietas, como manchas de nieve en aquella pálida luz perlada.

Entonces una se adelantó al mar que ondulaba dorado,

y había rubíes titilando libres desde sus alas desplegadas,

se agachó y zambulló en un hermoso juego mientras las otras seis

se sentaban tan gravemente que parecían maravilladas por sus trucos.
Entonces con una súbita ráfaga cada una se precipitó para juntarse con su compañera,

y en un instante aquella pequeña playa estaba eufórica y en éxtasis.

Con alegría hicieron travesuras hasta que cada una estuvo pulverizada de diamantes,

entonces chasquearon la llama para saludar al sol, se levantaron y salieron volando.
Pero con su partida, ¡oh, qué oleada de pérdida me dejaron!
Porque en mi corazón nació la urgencia, la pasión de ser libre.

Y donde cada mañana alguna historia de bala y tizón trae terror,

¡quién no envidiaría sus alas plateadas, la gaviota en su vuelo!

No me dejen conocer los suelos de dolor que encadenan esta tierra conmovida,

déjenme olvidar el temor y la inquietud que ata a los hombres desde su nacimiento,

déjenme ser el que tiene alas y sol, con tierra, cielo y mar…

Oh, déjenme enseñar en el discurso viviente la gloria de Dios, Libertad.

 

traducción: Hugo Müller

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