¿Para qué sirve el periodismo en el mundo de hoy?

Si la historia es el modo en el cual organizamos nuestra ignorancia del pasado, tal como propuso en forma memorable Hilary Mantel, ¿cómo podemos atacar nuestra ignorancia de nuestras comunicaciones radicalmente cambiantes del presente para mantener el futuro iluminado? La esperanza puede ser poderosa pero nutrirla requiere de ciertos valores compartidos.

Empecemos por lo elemental: ¿para qué sirve el periodismo? Además de hacer dinero y ganar influencia entre unos pocos, ¿qué propósitos tienen los medios en sociedades que pretenden ser libres? Por lo menos un rudo consenso sobre ello debería ayudarnos a evaluar en qué medida se están cumpliendo dichos propósitos, y saber mejor cómo ajustarse en una era de redes sociales chapuceras y hambre de datos, de inteligencia artificial éticamente inabordable. Es posible destacar, en principio, cuatro propósitos esenciales del periodismo contemporáneo, que pueden sonar familiares aún cuando se suelen expresar de modo diferente:

Ayudar a la sociedad a adherirse a los medios, especialmente a los medios locales, servir a los foros públicos, compiladores y difusores de información, y conducirlos a través de las diversas actitividades rutinarias, necesarias para que se desarrolle una sociedad civil saludable, inadvertidas hasta que se hicieron realidad, o ya no están lo suficientemente abiertas. Es crucial que estos procesos impulsen la tolerancia en el sentido en que lo hagan posible para observar la diversidad, la otredad, que nos rodea, sin requerir de nuestra parte una afiliación o siquiera aprobación. Nos ayuda a ir tirando juntos, lo que no es un logro menor.

Facilitar procesos democráticos. Desde las campañas, debates y votos, fomentando la rendición de cuentas y forzando en la visión pública temas de interés que no queremos ver, pero que avanzarán en detrimento nuestro a menos que no los enfrentemos.

Lubricar el comercio, a través de la publicidad y el negocio especializado, reportes económicos y financieros. Desde los primeros días de la prensa, el periodismo ha seguido este propósito, y si bien puede crear conflictos de interés, esta vertiente le confiere independencia financiera del estado, lo que es esencial para los propósitos del periodismo (cómo el poder de los medios debe ser puesto en cuestionamiento es un tema legítimo, pero lo dejamos para otro día).

Hacer y mezclar cultura. El periodismo se venderá poco si no reconoce que sus practicantes más refinados hacen una notable contribución a la cultura. Pero el énfasis aquí debe ponerse en cómo el periodismo mezcla lo que otros hacen. Los artistas crearán y los rituales culturales seran representados (y creídos), más allá de lo que cualquiera observe, registre, difunda, aplauda, desapruebe o chifle. Pero a través de las reseñas, listas, previsiones, entrevistas, perfiles y su “olfato para la noticia”, el periodismo hace mucho para mantenernos alertas, generar oportunidad y crecer.

Estos verbos pueden servir: ayudar, facilitar, lubricar, mezclar. El periodismo siempre se ha interesado por sí mismo, pero ha hecho, y aún hace, un un beneficio colateral. Mientras las comunicaciones continúen cambiando y otros jugadores adquieran roles cada vez más poderosos, todos nos veremos afectados por lo que ellos decidan ser o hacer.

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