La mujer en la puerta

“¿Dónde está tu pequeño muchacho hoy?” le pregunté en la puerta.

Solía verlo en su juego, y a menudo lo hubiese esperado:

era tan hermoso, tan brillante, lo observaba con deleite.

Tenía un pequeño auto pintado de rojo,
él lo arregló, corría tan lejos, tan feliz aceleraba.

Pienso que me dijo que era un regalo de Santa Claus.
Iba tan lejos que él lo seguía con alegría.

Entonces vino un coche real, buscó guardar su juguete…

Mi pequeño muchacho está lejos, donde juegan los niños ángeles.

Su padre pereció en la guerra, ahora estoy completamente sola,

y la muerte es lo único que espero…”.

Así habló con cara de piedra aquella mujer.

“¡Maldigo sus autos locos y crueles guerras!”
traducción: Hugo Müller

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