Frustración

Contemplando el ala dorada del serafín con pensante maravilla en mis ojos,

un mono de tristeza oculta se balancea sobre las palmeras del paraíso.

Un perico de llamativo tono canta cómodamente sobre un árbol en llamas,

oh, somos una preciosa pareja, los dos, mientras el loro grazna yo farfullo.
Yo suspiro “Si sólo tuviera tus alas qué ardientemente aspiraría a remontar

las alturas celestiales y mezclarme con aquel coro de ángeles”.
Su ojo brillante es muy duro, me mira burlonamente,

un bardo como crítico debería revisar su desprecio marchitándose a la vista.

Y mientras golpeo mi pecho y aúllo, “pobre loco” chilla él, arruinando mi felicidad.

Entonces… entonces me oculto detrás de aquella ave y agarro sus pezuñas y retuerzo su cuello.
Y rápido arranco sus alas escarlatas buscando remontar, con esperanza divina,

frenéticamente bato el aire y ma aplasto en la tierra y me rompo la columna vertebral.
Aún mientras estoy tirado con el aliento sacudido de dolor observo mi multitud de serafines…

¡Oh, moriría doce muertes si sólo pudiera cantar una canción inmortal!
traducción: Hugo Müller

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