Decoraciones

Mis únicas medallas son las cicatrices que gane en cansadoras guerras de tiempo de paz,

luchando por mi pequeña cría para ganarles refugio, zapatos y comida,

pero más que todo para darles fe en la buena misericordia de Dios hasta la muerte.

Mis hijos tienen medallas brillantes, orgullosos trofeos que conquistaron en la lucha en el extranjero,

y aunque sus cruces brillan bravamente mis muchachos no pueden mostrar heridas como las mías,

tajos sombríos dolorosamente sanados, dolores interiores ocultos.
Mi batalla ha sido sobrevivir, mi enemigo una máquina feroz,

y estoy marcado por varios disparos en un conflicto con un enemigo incansable,
hasta que deformado y encorvado bajo el golpe de la iniquidad de la vida soy dueño de la derrota.
Aún desnúdenme y verán el valioso guerrero que soy,

aunque no use uniforme estoy desgarrado por las heridas de trabajo,

dejo sus bandas elásticas y sus estrellas… ¡Míren! Orgullosamente venero mis cicatrices.
traducción: Hugo Müller

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