Las tres voces

El viento es un poderoso vagabundo, él me pide que me mantenga libre,

limpio de la mancha de la codicia de oro, resistente y puro como él,

aferrado con mi amor a la naturaleza como un niño a las rodillas de la madre.

Pero las estrellas se multiplican en su gloria, y cantan del Dios en el hombre,

cantan del poderoso amo, del telar que tejieron sus dedos,

donde una estrella o un alma es una parte del todo, y trama en el plan maravilloso.
Aquí, junto al destello de la fogata, enrollado profundo en mi frazada,

permanezco por la paz del pino melancólico, donde es desplegado el pergamino del Señor,

y el viento y la ola son silenciosos, y el mundo le está cantando al mundo.

 

traducción: Hugo Müller

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