La gitana Jill

Estarán colgando a Bill a las ocho y millones aplaudirán.

El mató, y entonces ellos tienen que matar, esa es la voluntad de Dios.

Su hermano Tom está en mi cama para mantenerme consolada.

Veo su rostro turbio, manchado, escucho su ronquido empapado.

El planea tomar el lugar de Bill, me sentí peor que una puta

mientras lloré toda la noche en sus brazos, pensando en la pobre situación de Bill.
Mantuve mis ojos sobre el reloj, se aproxima al golpe de las ocho.

Pienso qué valiente caminará Bill para encontrar el destino del patíbulo…

Su arma cargada está en la tienda, ahora sé qué significaba.
Aunque Tom es jactancioso se casará conmigo, ya no para partir,

pondré una bala en su cabeza, otra a través de mi corazón:
a las ocho, estaremos los tres muertos como una piedra, Bill, Tom y yo.
 

traducción: Hugo Müller

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