Igualdad

Los ancianos de la tribu estaban reunidos y sentados en el Consejo de la Caverna,

parecían estar extremadamente exhaustos, y algunos estaban sombríos,

aunque todos estaban graves: el tema de su gran asamblea era Chow, el hombre-hacha, hijo de Choo.
Entonces habló el sabio Waw: “Hermanos, hoy le hablo a la pena:

como un defensor de la ley, ustedes saben cuán profundamente creemos

en la libertad, la fraternidad y del mismo modo, la igualdad.
Soy una astilladora del pedernal, yo fabrico las armas que ustedes usan,

y aunque nunca intenté cazar me rehúso a saludar a cazadores:

pero el valiente Chow, el hijo de Choo, equivale a dos de cualesquiera de nosotros.

El es el guerrero supremo, el super-hombre de la caverna, uno podría decir,

el orgullo de juventud, el sueño de las damas, y en la caza el primero para matar.
Donde nosotros estamos atrofiados él es elevado: en síntesis, una amenaza para todos nosotros.
El se pavonea lanzando piedras y flechas, y él no es el primero en cansarse,

¡alrededor de su cintura con mirada maliciosa la piel del lobo y del osezno!
Admitiendo que él hizo la matanza, ¿por qué explota así su habilidad?
Camaradas, estamos en este grave Consejo, y mientras él alardea con su broma y burlas,

nosotros debemos actuar con rapidez a menos que se transforme en dictador de nuestra tribu.

Los dioses lo han construido en su plan: sometámoslo a ser un hombre”.

Y entonces lo agarraron en la noche, y en la piedra sacrificial

los hombres-hacha de la tribu lo golpearon hasta que perdió un miembro.
¡Allí! Igualaron las chances frustrando la injusticia de los dioses.
Así Chow perdió su brazo de lanzamiento y anda como cualquiera,

ya no amenaza con daño y se hizo justicia tribal.

Porque los hombres son iguales, busquemos rebajar a los fuertes hacia los débiles.
traducción: Hugo Müller

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *