Dos soldados yanquis modelo

Dos fiscales federales de Estados Unidos identificaron la semana pasada a dos soldados estadounidenses, Alex Zwiefelhofer, de 22 años, y Craig Lang, de 29, como los asesinos de una pareja de venezolanos en Estero, Florida. Lang y Zwiefelhofer participaron en campañas paramilitares del Pravy Séktor (Partido Nacionalista Ucraniano), y se habían alistado entre los reclutados por Pompeo para ir a Venezuela a “luchar por la libertad”. El homicidio del que son acusados ocurrió el año pasado, cuando Serafín Lorenzo, de 53 años, y su esposa Deana, de 51, fueron acribillados a balazos al acudir a una cita para comprar 15 armas de fuego por 3.000 dólares en efectivo.

El “dúo fantástico”, como se autodenominaban, organizó el crimen para financiar su viaje a Venezuela, donde se pondrían a disposición de Guaidó. Lang sirvió en el Ejército varios años, y participó en campañas en Irak y Afganistán. Fue dado de baja en 2014 luego de irse sin permiso de El Paso a Carolina del Norte en un coche cargado de rifles de asalto y chalecos antibalas, con el objetivo de matar a su esposa embarazada, hecho por el cual ya purgó una leve condena en la cárcel (así de eficientes son los abogados de los uniformados del imperio yanqui)..

Por su parte, Zwiefelhofer abandonó el Ejército en septiembre de 2016 para ir a buscarse la vida como mercenario en Ucrania. Allí hizo amistad con Lang y en junio de 2017 se dirigieron al este de África para luchar contra la organización yihadista Al Shabab, afiliada a Al Qaeda, pero los capturaron en su intento de ingresar a Sudán del Sur sin papeles, por lo que fueron encarcelados durante dos semanas en Kenia. De allí los extraditaron a Estados Unidos, contentos por los elogios de Poroshenko, quien calificó como “héroe” a Lang, admitiendo que había estado en el Donbass capturando, torturando y matando combatientes de las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk.

Cuando llegaron a Estados Unidos, a Zwiefelhofer le revisaron el celular y encontraron un montón de pornografía infantil, por lo cual lo mandaron a la cárcel, liberándolo bajo fianza a los dos meses. Lo primero que hizo el soldado Z –tal como se ha abreviado su apellido en la prensa local- fue llamar a su amigo para planificar su viaje a Venezuela, para el que pretendían robar un yate en Miami, además de abastecerse de armas. Lang logró volar hasta Bogotá, Colombia, pero cuando supo que le estaban siguiendo los pasos se fue de nuevo a Ucrania,  y ahora Trump le acaba de pedir al nuevo presidente comediante que lo extradite, que le hace mucho daño a la imagen del ejército estadounidense. Zwiefelhofer acaba de ser detenido en Wisconsin y Florida ya pidió su extradición. De todos modos, son soldados ejemplares y de algún modo van a zafar para seguir cometiendo crímenes absurdos impunemente.

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