Días

Soy un día… Mi cielo es gris, mi viento salvaje, mi mar bien revuelto:

En un año de días el primero en miseria… ¡Oh, piedad de mí! Soy un día maldito.

 

“Dulce día, no maldito sino bendito:

contempla sobre mi pecho mi bebé nacido en tu temprana mañana.

Siempre seguro en mis brazos… Oh, precioso día, deja que haya tempestad,

te venero como a una divinidad en mi corazón”.
* * * * * * *
Soy un día… Desde el rayo puro del amanecer,

en la diadema del verano como una gema única,

mi cielo sueña tan suavemente, mi brisa es blanda:

mi mar es azul y bate sobre la arena, ¡contempla!, reino sereno de los días de la Reina.

 

“Oh Día, ¡no bendito sino maldito! Deja que estalle la salvaje tormenta,

no me importará… ¡Pero mira! Cargo el ataúd de mi bebé a la altura.

¡Ah! Es la noche más horrible para equiparar la ingratitud de mi carácter.

No puedo no rezar… Continúa por tu camino caído, ¡maldito día!”

 

traducción: Hugo Müller

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