Confites en el viento

El escribió una carta en su mente para contestar a una que le envió una doncella,

él buscaba la palabra justa mientras iba por el riachuelo y la colina.

Por el bosque de campanillas y el camino de espino,

por días y días incubaba en su cerebro la dulce cadencia y la frase de seda.
Escribió su carta en una página de papel con un graneado de satén,

no funcionaba, entonces con furia la desgarró e intentó de nuevo.

Vez tras vez la diseñó, la pulió durante toda la noche,

la afinó y podó hasta que pedazo a pedazo la armó bien.
Llevó su carta al correo, por bastante tiempo la sostuvo en su mano.

Extrañamente su humor viró, casi se invirtió, no lo podía comprender.

La muchacha era vaga, las palabras eran vanas,

aquel romance de abril había dado lugar a la lástima…

Desgarró nuevamente su carta, ¡oh, bendito alivio!

 

traducción: Hugo Müller

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *