Cardíaco

El balanceó una azada en alto, lo observé en su trabajo,

nunca tragando saliva él cortaba la tierra rojiza.

Yo pensé, daría mi riqueza por tener su salud.
Con fortuna partiría y resignaría privilegio si pudiera tener su corazón y él el mío…

Entonces súbitamente supe que mi deseo era verdadero.
Como él balanceé: con temor él marcó mi firme aliento.

Entonces de pronto vi que él estaba enfermo de muerte.

Mi corazón en él era frágil y parecía fallar.
Yo dije: “Toma de vuelta tu corazón y yo cargaré con el mío”.

¡Pobre muchacho! Toda riqueza aparte, ‘es un crimen que diseño,

no toda una riqueza de Nabob vale tu salud’.
 

traducción: Hugo Müller

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