Al Sisi encarcela niños masivamente

Más de doscientos niños se encuentran entre los miles de detenidos ayer en Egipto, en otra jornada de protestas contra el gobierno de Abdel-Fatah al-Sisi. Al menos 111 menores de 15 años fueron arrestados durante la represión ordenada por el presidente egipcio, muchos de ellos “chupados” cuando se encaminaban a la escuela.

Los policías y militares encargados de la estrategia represiva, condujeron a los menores detenidos a diferentes comisarías donde les incautaron sus teléfonos celulares en busca de material “político”. Varios abogados denunciaron ante organismos internacionales esta práctica, tildándola de inconstitucional.

La totalidad de los detenidos han sido procesados, acusados de ayudar a “grupos terroristas”, divulgar información falsa, mal uso de las redes sociales y participación en reuniones prohibidas. De confirmarse los procesamientos, será la persecución criminal contra manifestantes más grande de toda la historia egipcia.

Las acusaciones principales que le hacen los procesados a Sisi se basan en el desvío de fondos públicos para la construcción de palacios y hoteles privados, habiendo pruebas suficientes de varios actos y negocios realizados por la élite gobernante, esencialmente corrupta al haber sido puesta al frente del país por Estados Unidos y su patota de la OTAN. Todo esto, en un país con más de la tercera parte de la población viviendo por debajo de la línea de pobreza, alcanzando índices casi similares a los de la Argentina devastada por el gobierno de Macri.

Las detenciones han alcanzado a representantes de prácticamente cualquier área de la vida pública, destacándose la importante cantidad de abogados y periodistas aún encarcelados. El veterano activista Alaa Abd El-Fattah fue arrestado junto a su abogado Mohamed El Baqir, mientras caminaban hacia una reunión de líderes sociales disconformes con el régimen depravado de Al-Sisi. Su hermana, Sanaa Seif, también fue arrestada cuando se negó a entregar su teléfono a dos policías cairotas.

Entre los arrestados se destacan dos estudiantes británicos y un estadounidense, acusados de espionaje cuando su única intención es aprender a hablar árabe. Luego de incautarles sus celulares, y hallar noticias y comentarios en sus redes sociales sobre las protestas anti-Sisi, los conminaron a salir del país en menos de 24 horas. Ambos fueron interrogados con los ojos vendados y sometidos a punzantes interrogatorios con picanas eléctricas donde los esbirros de Al-Sisi aludían a sus actividades de enseñanza de inglés en barrios carenciados. También los amenazaron de que iban a terminar peor que los Hermanos Musulmanes.

En las cárceles del régimen militar egipcio también es posible hallar  presos torturados de Holanda, Turquía, Jordania, Eritrea y Yemen. A algunos los dejan desangrarse lentamente… Cuando comienzan a gritar en forma desgarradora eligen a un soldado novato para que se “cargue su primer muerto”.

Las autoridades egipcias disponen del sistema israelí Pegasus para penetrar en los dispositivos móviles de sus enemigos, a quienes ciberatacan con insultos y cortes de wifi. La represión y el sufrimiento del pueblo abarcan varios frentes, siendo los más acuciantes la falta de comida y trabajo. Las medidas de austeridad impuestas por prestamistas extranjeros asfixian los presupuestos familiares, y a la vez sirven para que Al-Sisi y su séquito multipliquen sus fortunas. En este contexto, al volver de su periplo neoyorkino, el presidente, con su mejor sonrisa cínica, se despachó ante los micrófonos con irritante verba: “Que el pueblo pasa hambre es otra fake new de los extranjeros que quieren desestabilizar Egipto. Las redes sociales y algunos medios de comunicación izquierdistas apuntan a la moral y la entereza de nuestros ciudadanos, pero ellos saben que yo los protejo y que las cosas pronto marcharán mejor”.

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