Snowden continúa robando documentos secretos yanquis

El auténtico y famoso espía estadounidense Edward Snowden se comunicó anoche por teléfono con Maldita Realidad. Desde su moderno departamento de un suburbio moscovita Snowden contó que siente que la hostilidad hacia él se ha morigerado en Estados Unidos luego de que sus documentos revelaran los gigantescos programas de vigilancia global ejecutados por agencias de espionaje estadounidenses y británicas.

En la conversación de dos horas nos comentó que está por publicar sus memorias bajo el título “Registro permanente”, donde sostiene que las terribles advertencias sobre el daño que ocasionarían sus revelaciones no han sucedido, y hasta gente que lo crítico le conceden que “ahora vivimos mejor, en un mundo más libre y seguro” gracias a sus aportaciones.  (Seguramente, Julian Assange no piensa lo mismo).

En el libro, Snowden describe por primera vez en detalle su pasado y lo que lo condujo a filtrar los detalles de los programas secretos de la NSA (National Security Agency) y el GCHQ (Gran Bretaña).  Los 18 años que pasaron desde los ataques del 11-S le parecen “una letanía de la autodestrucción de Estados Unidos, con la instauración de polícias secretas, leyes secretas, cortes secretas y guerras secretas”.

Snowden también dijo: “El mayor peligro sigue ahí, con el refinamiento de nuestras capacidad de producir inteligencia artificial, como el reconocimiento facial y de formas.  Una cámara de vigilancia con inteligencia artificial ha dejado de ser un mero dispositivo de grabación, y se ha convertido en algo más cercano a un oficial de policía automatizado”.

También le preocupa que el gobierno yanqui –y varios que le chupan las medias- están siendo ayudados por las grandes compañías de Internet y se están desplazando hacia la creación de un registro permanente de cada uno en la tierra, registrando la totalidad de sus vidas cotidianas.

Aunque Snowden se siente justificado por lo que hizo hace seis años, nos contó que está reconciliado con estar en Rusia por los años venideros, y planea su futuro sobre esta base. Reveló también que hace dos años se casó en secreto con  Lindsay Mills en una corte rusa.

En Russia se siente relajado, ahora es capa de llevar una vida diaria más o menos normal. Tiene menos miedo que cuando arribó en 2013. Entonces se sentía solo, aislado y paranoico de ser atacado en las calles por agentes yanquis buscando recompensa.

“Yo era una persona a la que el gobierno más poderoso del mundo quería echar del país. No les importaba si iba a la prisión o si me quedaba en el campo. Sólo me querían afuera”.

Ya no necesita las bufandas, sombreros y abrigos que usaba como disfraces y ahora se mueve libremente alrededor de la ciudad, anda en metro, visita galerías de arte, se reúne con amigos en cafés y restaurantes.

Desde 2013 en adelante en Estados Unidos la gente se dividió entre los que lo consideran un traidor y quienes lo ven como un héroe. “Es gracioso que ahora, a seis años de mi salida, mi imagen controvertida comience a mejorar”.

El veterano candidato demócrata Bernie Sanders dijo que le gustaría ver una resolución que anule el exilio permanente de Snowden, y la congresista Tulsi Gabbard dijo que ella lo perdonaría. Los temores de que el presidente Vladimir Putin lo entregue a Donald Trump como un obsequio ha remitido desde que las relaciones entre Estados Unidos y Rusia se enfriaron. Snowden dice que ayudó que Rusia viera en él un diestro publicista.

“Un país cuyos problemas políticos son legendarios, con problemas de derechos humanos que escuchamos cada maldito día finalmente, de alguna manera, se ha arreglado para tener una mancha blanca en su prontuario… ¿Por qué la abandonarían?”

Jugó con llamar a sus memorias “El nuevo tiempo futuro” o “Bienvenidos a la eternidad” antes de decidirse por el más acertado Registro permanente, que refleja su preocupación por el modo en que los estados y las grandes empresas de comunicación están atesorando datos.  Llegamos a ser una sociedad en la que todos estamos forzados a vivir nuestras vidas desnudos ante el poder. Para enfrentar esto se necesita una profunda reforma legislativa y usar métodos de encriptación de fin-a-fin para proteger nuestras comunicaciones. Pero esto no sería suficiente para revertir los acelerados cambios tecnológicos que permiten mayores intrusiones a la privacidad. Snowden es partidario de armar un movimiento de protesta global, similar a los que protestan contra el cambio climático.

“Debes estar preparado para luchar por algo si quieres lograr el cambio. Espero que este libro ayude a la gente a decidirse”.

Snowden acaba de cumplir 36 años y vive de los honorarios que cobra por dar conferencias a estudiantes, activistas de derechos civiles y otros grupos interesados a través de Internet. Ya tiene el status de residente permanente, equivalente a la “green card” yanqui, renovable cada tres años con una simple formalidad. Le gusta viajar y en vez de restringirse a los paisajes moscovitas ha visitado San Petersburgo y el mar Negro en Sochi.

“Una de las cuestiones que se pierden en la problemática política en la que está envuelto el gobierno ruso es el hecho de que se trata de uno de los países más bellos del mundo. La gente es amistosa, son cálidos… Y cuando llegué no entendía este calor popular. Me aterraba este lugar porque, por supuesto, se supone era la gran fortaleza del enemigo, que es el modo en que un agente de la CIA debe contemplar a Rusia”.

Al final de la charla, Snowden recordó cómo casi se le arruinan los planes al final. Había guardado secretamente unos documentos en una computadora abandonada que estaba mudando. Entonces en la mitad del pasillo fue detenido por un supervisor que le dijo: “¿Qué estás haciendo con esta máquina?” Snowden lo miró con franqueza y replicó: “Robando secretos”. Ambos se rieron. Pero eso era exactamente lo que estaba haciendo… Y lo que hace ahora, pero trabajando para las filas putinescas.

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