Siete

Si en base a agua y pan dulce agregaré siete años de vida,

por mí no se derramará sangre, ningún cordero conocerá el malvado cuchillo,

cenaré excelentemente una corteza y el vino de Adam.
Si una cama en celda monástica bien puede significar mi vejez,

déjenme vivir en un convento, y liberarme de los hombres,

dejen que mis melodiosos atardeceres pasen en piedad y alabanza.
Porque amo cada hora que vivo, deseando que fuesen el doble de largas,

doy mi gratitud al amanecer, venero al Señor con un canto eterno:

¡Ahora que las lunas son tristemente pocas cómo envidio su debida tumba!
Aún de algún modo me parece que me dejaron siete primaveras,

siete mayos en que los cerezos deslumbrarán con nieve repentina…

Entonces dejen que siete velas alumbren una paz plateada sobre mi altar.
 

traducción: Hugo Müller

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