La viuda

No creo que hombres de ochenta y pico permitan que un cirujano los opere,

mejor es orar y pedirle paz a Dios, y reconciliarse con el destino:

A los ochenta realmente deberíamos estar bastante preparados para irnos por el bien.
Eso es lo que le dije a mi esposo péro el tenía una franca lujuria por la vida,

y entonces permitió que un cirujano cortara con un cuchillo sus interiores.
El matasanos juró: “El hombre está tan gordo que me costó llegar a sus riñones”.
Y luego (de acuerdo a una enfermera) lo escucharon decir petulantemente:

El tejido adiposo está maldito: está difícil destriparlo”.

Al final lo hizo, cosido hasta la piel pero dejando adentro, alguien dice, un estropajo.
No dudo que pudo haber sido aquello, porque Lester no pudo sobrevivir demasiado.

Pero por accidente, pienso con dolor que mi querido todavía debería estar vivo.

Y mientras ellos alaban la habilidad del cirujano, he vendido mi hogar para pagar su cuenta.

 

traducción: Hugo Müller

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