Jardinero de flor

En la primera guerra mundial me agarró el gas

y todos mis compañeros yacen en descanso.

Sentí que debía sobrevivir a ellos porque soy un jardinero de oficio.

Mi vida está al aire libre, y amable es el trabajo que hago,

ya que las flores son mi diversión y cuidado, y me confortan también.
Mis flores son una visión de hadas, sí, yo soy un viejo feo y encorvado,

porque he vivido a pesar del destino un año más allá del giro mortal de uno,

y debo mi salud a mi labor gentil desde el amanecer a la oscuridad,

horas de contento, de amar el parentezco con la tierra, un amigo de las flores.
Mis dalias son mi orgullo hoy, y varias son creaciones mías.

Valen una fortuna, dice la gente, ¿pero qué significa el dinero para mí?
Su gloria es mi rica recompensa, y mientras elevan sus radiantes cabezas

se las dedico al Señor, con amor y alabanza.

Me duele pensar que los poderes hostiles dependan de las bombas y las armas,

si el hombre tuviera corazón para las flores creciendo entonces todos seríamos amigos.

La gloria del mundo es de quien busca la salvación en la tierra,

y encuentra que el rayo de sol dorado es la risa de Dios.
traducción: Hugo Müller

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